Once meses, casi un año, desde que aquel fino hilo se partió. Nos apartamos. Te llamé ayer y quedamos. Que raro es verte desde el exilio Ya me imagino, respondes. De pequeños aprendemos normas de comportamiento Nada, valen nada. De mayores, aquí estamos, uno frente al otro. Ocurre nada. Ya no hay nada lógico. Desvanezco en el asiento mientras te hablo de trabajo, tú de viajes con amigos ¿Te acuerdas de aquel verano? Estoy a un metro. Siento tu efecto. Quiero mirarte como antes. No hay densas nieblas, yo las invento, Bajo los ojos al suelo. De pequeños aprendemos normas de comportamiento. Nada, valen nada De mayores, aquí estamos, uno frente al otro Ocurre nada. Ya no hay nada lógico. Veo que aun conservas locas ideas que mejorarán el mundo No quiero marcharme y que parezca que la herida ya no sangra. Tengo tu pulso, Llevo tu pulso justo aquí. No quiero marcharme sin contarte que practicaré la esencia. Tengo tu pulso, Llevo tu pulso justo aquí. De mayores, aquí estamos, uno frente al otro Ocurre nada Ya no hay nada lógico. Second 'N.A.D.A.'
Horizontal, sí, te quiero. Mírale la cara al cielo, de cara. Déjate ya de fingir un equilibrio donde lloramos tú y yo. Ríndete a la gran verdad final, a lo que has de ser conmigo, tendida ya, paralela, en la muerte o en el beso. Horizontal es la noche en el mar, gran masa trémula sobre la tierra acostada, vencida sobre la playa. El estar de pie, mentira: sólo correr o tenderse. Y lo que tú y yo queremos y el día —ya tan cansado de estar con su luz, derecho— es que nos llegue, viviendo y con temblor de morir, en lo más alto del beso, ese quedarse rendidos por el amor más ingrávido, al peso de ser de tierra, materia, carne de vida. En la noche y la trasnoche, y el amor y el trasamor, ya cambiados en horizontes finales, tú y yo, de nosotros mismos. Pedro Salinas, La voz a ti debida 'Versos 1108 a 1138'
El vino está servido en tu mesa, tu forma de vestir no engaña. Yo trato de girarme pero no soy capaz, la puerta está cerrada, tú tienes la llave. Puedes matar o puedes curar con tus exigencias. Puedes extenderte sobre mí. Puedes hacerme callar sólo con una orden. Puedes matar o curar, pero no puedes ayudarme. Dices que no hay lugar para esconderse. No hay palabras sagradas, no A a la Z. Dentro de este mundo no hay orgullo, no hay sitio para amigos o enemigos. Puedes matar o puedes curar con tus exigencias. Puedes extenderte sobre mí. Puedes hacerme callar sólo con una orden. Puedes matar o curar, pero no puedes ayudarme. Simple Minds 'Kill or cure'
Sí, sí, dijo el niño, sí. Y nadie le preguntaba. ¿Qué le ofrecías, la noche, tú, silencio, qué le dabas para que él dijera a voces, tanto sí, que sí, que sí? Nadie le ofrecía nada. Un gran mundo sin preguntas, vacías las negras manos —ámbitos de madrugada—, alrededor enmudece. Los síes —¡qué golpetazos de querer en el silencio!—, las últimas negativas a la noche le quebraban. Sí, sí a todo, a todo sí, a la nada sí, por nada. Allá por los horizontes sin que nadie —el sólo: nadie— la escuchara, sigilosa de albor, rosa y brisa tierna, iba la pregunta muda, naciendo ya, la mañana. Pedro Salinas 'Respuesta a la luz'